¿Cuándo esta bien hacer trampa? - La ñapi de texto

Hace unos días jugaba con unos amigos a un juego de mesa en una juntada. El juego consistía en ayudar a tu equipo a conectar dos palabras (categorizadas por columnas de letras y números) dándoles otra palabra. Una modalidad parecida al “Dígalo con mímica”, donde con pistas tenés que ayudar a tu equipo a descifrar la respuesta. Era mi turno, me sentía confiado y las pistas me salían rápidas y certeras. En un momento, mi equipo empieza a dudar. Yo, impaciente, le piso el pie a uno de mis amigos para avisarle que, entre todas las opciones que tenía mi equipo, la suya era la correcta. Luego de eso, no volví a hacer trampa en todo el juego. Fue en ese instante que seguí el impulso, y fue un puntapié para darnos una muy sobrada victoria.

¿Ganábamos si no hacía trampa? Muy seguro sí. ¿Por que hice trampa? No sé, pero se sintió bien. 

Unos días después, mi hermano más chico me mostró un vídeo de Dragon Ball Z, serie por la que compartimos emociones. El vídeo tenía formato de edit épico, en el que te mostraban los mejores momentos de Goku y repasaban su historia. Algo no me cerraba. Goku era un alienígena, heredero de una raza guerrera en un mundo de humanos; la ventaja que tenía era superior (por lo menos en Dragon Ball, cuando él es pequeño).

Ahí, de repente, me apareció Maradona y su historia épica: un pibe que sale de la pobreza y la precariedad misma para poner al país en lo más alto. Chupala Goku.

Volviendo a la trampa, la mano de Dios. Un hecho que convirtió a la trampa en un acto espiritual, no fue la mano de Maradona, fue la de Dios. La trampa misma se convirtió en un acto de bien mayor para un pueblo que venia destruido por los ingleses en la guerra de Malvinas. Como héroe épico que era el Diego, super poderoso y argentino, no le basto con hacer una buena trampa, sino que también metió el famoso "gol del siglo". Sobradísimo.

La trampa según el diccionario de la real academia es una contravención disimulada a una ley, convenio o regla, o manera de eludirla, con miras al provecho propio. 

¿Hacer trampa está mal? Quizás no si es para un beneficio mayor y no para uno propio. Quizás no si la ley está hecha por perversos. Quizás no si ayuda a desinflarle el ego al contrincante. Quizás no si es por un acto instintivo, alegre e inocente.

La estructura, las reglas, las normas pueden —no, deben— doblegarse ante las trampas de aquellos que tienen el impulso de romper para hacer el bien, para hacer lo que su ser genuino les pida. Los artistas mismos son los que se salen del sistema para abrirle paso a los otros, incluso a la sociedad si su impacto es lo suficientemente grande. Por eso Maradona era un artista, y el más grande.

Entonces, ¿Cuándo se hace la buena trampa? Creo que nadie sabe, solo Dios.

Pd: Krillin es el personaje más maradoniano de todo Dragon Ball Z.


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